La duda es uno de los principales enemigos de nuestro crecimiento. Estos enemigos nos impiden que evolucionemos. O dilatan la consecución de nuestras metas financieras, pero también de todo tipo.

La duda es un sentimiento que nos afecta en todo sentido. Nos hace sentir mal. También nos hace pensar cosas que no son ciertas. O anticiparnos a lo que no ha pasado y nos hace enviar señales incorrectas hacia el exterior sobre lo que queremos.

Por eso es importante aprender a dominar este sentimiento o sensación de duda. Con el fin de que todo lo que pensamos, sentimos y hacemos esté alineado. De manera que no haya ninguna indecisión con respecto a lo que queremos.

Aquí encontrarás tres casos en los que la duda puede afectarte. Y, al mismo tiempo, cuatro tips para que aprendas a dominarla. Y, de esta forma, puedas acercarte a los sueños o metas que te has planteado.

Tip 1: Que La Duda No Incida En Lo Que Sientes

La duda puede afectar tus relaciones.

La duda puede afectar tus relaciones.

¿Cuántas veces no te ha pasado que dudas de tus sentimientos o de los que los demás tienen hacia ti? Y hasta lo sientes en alguna parte de tu cuerpo, como un dolor o malestar. Bueno, este es el mejor ejemplo de cómo la duda incide en lo que puedes llegar a sentir ya sea sobre una relación, tu trabajo o tu dinero.

Preguntarte si algo va bien o no es normal. Y, además, positivo. El problema es que muchas veces nuestra mente nos hace creer que las cosas no van bien. O que no estarán bien y que se avecina un tsunami. Y nuestro corazón le cree, cuando eso no es cierto.

Por eso, para combatir a esa enemiga que es la duda, te aconsejo que te retires a un lugar donde puedas pensar. Y que, aunque pueda llegar a ser doloroso, escarbes en ti mismo para saber qué te genera la duda. Si es algo real o algo que te imaginas.

Una vez tengas esa respuesta en tus manos, puedes hacer dos cosas. Si lo que te genera la duda es real, toma acción para salir de ella. Por el contrario, si crees que proviene de tus pensamientos, enfrenta la situación para que, literalmente, puedas “salir de dudas”.

Tip 2: Evita Que La Duda Domine Tus Pensamientos

A veces sentimos que algo no está bien o tememos que algo ocurra. Esa sensación puede provenir de nuestros sentimientos. Pero también puede estar alimentada por nuestros pensamientos, que nos hacen sentir ese miedo.

Afortunadamente, la mente también puede ser nuestra mejor amiga en estos casos. Por esto debemos recurrir a ella cuando sentimos dudas. Y preguntarle: ¿lo que me preocupa está pasando realmente o lo estoy imaginando?

Si nos sinceramos con nuestra mente sobre nuestros miedos y dudas, podemos obtener respuestas que realmente nos ayuden a superar la situación. Por eso, también es importante que escarbes en ella para saber qué papel está jugando en lo que te pasa.

Además, con la mente tienes otro recurso que es poder llevar tus pensamientos a la acción. Y establecer un filtro entre lo que te ayuda a construir o destruir. Así que, en situaciones de emergencia, ¡aplícalo!

Tip 3: Tus Deseos Son Más Fuertes Que La Duda

No permitas que la duda te retrase para lograr tus sueños.

No permitas que la duda te retrase para lograr tus sueños.

Existe otra dimensión de nuestras vidas en los que la duda puede jugarnos una mala pasada. Y es en cómo expresamos nuestros deseos. Porque muchas veces, realmente, sentimos que queremos lograr algo. Pero solo le hacemos caso a la mente, que nos dice que no podremos.

Por eso, antes de pedir ese deseo que tanto anhelamos, debemos liberarnos de la duda. Y esto se logra cogiendo tu cabeza y tu corazón como si fueran el cesto de la basura. Y sacudiendo todos esos “papelitos” o dudas que no te dejan pensar ni sentir con claridad.

De esta forma, llegarás a un estado en el que sabes exactamente qué sientes con respecto a algo. Y sabes qué piensas sobre algo honestamente, sin el ruido de tu mente o del exterior. Es en ese momento en el que debes sentir y pensar tus sueños y liberarlos.

Así, lo que Dios, el universo, la energía o como quieras llamarlo recibirá es justo lo que tú sientes y piensas. Como esos sentimientos estarán en su estado más puro, créeme que será más fácil que empiecen a materializarse.

Tip 4: Libérate De La Duda Y De Ciertas Responsabilidades

En este proceso de liberarte de la duda ocurre algo más. Y es que aprenderás a liberarte de responsabilidades que no te corresponde cargar. Así, además, abrirás espacio en tu vida para que llegue lo que realmente quieres y te corresponde.

Voy a ponerte un ejemplo. Tu hermano quiere renunciar a su trabajo y emprender. A ti te preocupa que pierda la estabilidad de su trabajo actual. Entonces, de alguna manera, te resistes a que renuncie.

Está bien que te preocupes por él, pero mientras alimentas tus dudas sobre una decisión que no te corresponde tomar, ¿qué pasa con tus propios sueños? Los relegas o los olvidas. Y eso no está bien, porque nadie más puede hacerse cargo de ellos.

En cambio, si dejas de preocuparte por responsabilidades que no son tuyas, puedes dedicarte más tiempo a ti. A superar tus dudas sobre lo que sientes, piensas o haces. Y a ir por esos sueños o empezar a cumplir con tus planes.

Problemas que genera la duda.

Problemas que genera la duda.

Duro Contra La Duda

Sé que tratar de superar a la duda no es sencillo. Porque a veces nuestros sentimientos le ganan a lo que hemos planeado. Y a veces nuestros pensamientos les ganan a nuestros sentimientos.

Pero créeme que, si no tratas, nadie lo podrá hacer por ti. Y, si no lo haces, la duda te consumirá. Así que ponte la armadura para combatir a este enemigo que, de lo contrario, podría afectar tu evolución personal y financiera. Para lograrlo:

  1. Evalúa muy bien qué es lo que estás sintiendo, pensando y haciendo sobre una situación que te genera dudas.
  2. Define si te estás dejando llevar por la negatividad, que es lo que ocurre en la mayoría de los casos.
  3. Determina si puedes hacer algo para mejorar esa situación o si se escapa de tus manos.
  4. Si se escapa de tus manos, libérate de la responsabilidad. Si puedes resolver la duda, ve como un guerrero a enfrentar la verdad.
  5. A partir de los resultados de este ejercicio, replantea tus planes con la convicción de que puedes lograr lo que te propongas.

 

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