Ser disciplinado es un estado o una característica que es necesario lograr. Porque nos ayuda a ser mejores en muchos aspectos de nuestras vidas. A conseguir nuestros sueños, por ejemplo. Y a tener nuestras finanzas personales en orden.

Sin embargo, el hábito de ser disciplinados no siempre es fácil de construir. Porque, cuando nos ponemos la meta de ser disciplinados, hay varios enemigos que nos atacan. Como la pereza o el famoso “después lo hago”.

Afortunadamente, existen diferentes métodos sencillos y prácticos que podemos seguir para ser disciplinados. Uno de ellos es hacer lo que deseamos. Y este es el más fácil. Porque, imagina por ejemplo que te gusta mucho hacer ejercicio.

Entonces, para ti es sencillo sacar tiempo para ir al gimnasio. O para salir a correr. No importa si debes trasnochar o madrugar mucho. No importa si estás cansado. Cuando te gusta algo, simplemente lo haces.

Decídete A Ser Disciplinado

Cocinar te puede ayudar a ser disciplinado.

Cocinar te puede ayudar a ser disciplinado.

Sin embargo, no pasa lo mismo cuando debes hacer algo que no quieres. Piensa en una persona a la que le guste levantarse tarde. Esta persona no se levantará temprano los fines de semana. Aun si tiene una obligación, tratará de dejarla para más tarde.

Y, en realidad, todos estamos en nuestro derecho de hacer solo lo que queremos. Pero si vemos esta situación desde otra perspectiva, podemos descubrir algo. Y es que hacer lo que menos nos gusta también nos enseña a ser disciplinados. Ya verás por qué.

Piensa en que hay una bailarina, que solo piensa en bailar. Pero debe trabajar para obtener el dinero necesario para pagar sus clases. Y trabajar no es que le guste mucho, pero es necesario. Entonces, esta bailarina llega muy puntual a su trabajo y aprovecha su tiempo.

Es decir, es disciplinada. Por eso, cuando llega el momento de salir de su oficina todas las tardes, puede hacerlo tranquilamente. Sabiendo que no dejó nada pendiente. E irse a disfrutar de sus clases.

Ser Disciplinado Puede Ser Divertido

Tú que me estás leyendo dirás “Pero, Hyenuk, esa no es la vida ideal”. Lo ideal sería que esta bailarina pudiera hacer lo que le gusta sin obstáculos. Tienes razón. Hay muchas personas que, de hecho, solo hacemos lo que nos gusta sin rendir cuentas.

Pero la gran mayoría, estoy seguro, debe hacer algo que no le llama la atención para obtener algo que sí quiere. En ese caso, ¿cómo resolvemos el problema? Precisamente, cada uno puede hacerlo aprendiendo a ser disciplinado.

Porque, de otra forma, como se dice popularmente, “mata dos pájaros de un tiro”. Esta persona, por ejemplo, puede adquirir buenos hábitos haciendo algo que no le guste. Y, al mismo tiempo, convertir eso en un escalón para lograr lo que desea.

Veamos algunos ejemplos sobre cómo puedes aplicar lo que te acabo de decir en tu vida diaria. Desde que te levantas, hasta que te acuestas. Sin importar lo que hagas o a qué te dediques. ¡Después no digas que no te lo enseñé!

Ser Disciplinado En Tus Rutinas

Cocinar te enseña a ser disciplinado.

Cocinar te enseña a ser disciplinado.

Conozco a muchas personas a las que no les gusta cocinar. Entonces, prefieren que lo haga su pareja, contratan a alguien que realice este trabajo o van a restaurantes. Pero, ¿qué pasaría si decidieran vencer su pereza y cocinar sin ayuda?

Al hacer esta actividad podrían aprender a tomar decisiones al decidir sobre lo que cocinarán. A manejar bien su dinero al comprar los ingredientes. También, a valorar el tiempo y a administrarlo adecuadamente.

Aprenderían a ser disciplinados al realizar esta actividad. Pero, además, ¡aprenderían a cocinar! Que es algo que a nadie le sobra. Lo mismo aplica para lavar el carro, arreglar el cuarto o hasta ir a hacer una fila en un banco.

De todas estas situaciones puedes tomar algo positivo que te convierta en una persona más disciplinada. ¿Qué tal si la próxima vez, en vez de llegar tarde al banco, cuando ya hay fila, madrugas un poco más y llegas antes de que abran la puerta para tomar el primero turno?

Ser Disciplinado En Tus Finanzas

Lo mejor de todas estas historias y ejemplos que te he contado hoy es que también puedes aplicarlas a tus finanzas. Porque, para que estas sean sanas, no solo debes aprender a manejar el dinero. Sino convertir esto en un hábito.

Y puedes hacerlo, aunque al principio no te guste lo que haces. Por ejemplo, muchas personas tienen deudas. Pero en vez de pagarlas rápidamente, prefieren gastar su dinero en otras cosas. O ahorrarlo.

Sin embargo, este dinero que ellos creen que es un activo, es dinero negativo. Porque si decidieran pagar la deuda con él, se les “esfumaría ese dinero”. Es decir que, en realidad, no cuentan con él.

Ahora, ¿qué pasaría si aprenden a ser disciplinados con su dinero haciendo algo que no les gusta (gastar sus ahorros pagando una deuda) para que puedan hacer algo que si les gusta (tomar el dinero que ganan parar irse de viaje o comprar un carro sin endeudarse?

Enseñanza sobre ser disciplinado.

Enseñanza sobre ser disciplinado.

Un Último Consejo

A partir de lo anterior, solo me queda un último consejo que darte. No reniegues de lo que te falta o de lo que te toca hacer. Mejor, piensa que eso es solo un trampolín que te puede llevar a dónde quieres estar. ¿Estás dispuesto a asumir este reto?

  1. ¿Qué te motiva a hacerlo?
  2. ¿Cuál es esa actividad o situación que no te gusta, pero que puedes aprovechar para ser disciplinado?
  3. ¿Cómo crees que puedes empezar?
  4. ¿ya lo has hecho antes?
  5. ¿Qué meta quisieras conquistar?

 

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