Hace algunos días te prometí escribir una serie de artículos sobre el interés compuesto. Ya hablamos sobre cómo puede serte útil para aumentar tu capital exponencialmente y sobre cómo puede ser uno de tus enemigos cuando adquieres deudas, o cuando quieres implementarlo en el ahorro.

En este artículo, el tercero de esa serie, te daré otra visión acerca del interés compuesto como una herramienta como ahorro y lograr tus propósitos sin que tengas que recurrir a las deudas.

Para empezar, así como te lo dije en el Reto21, cuando se habla de inversiones en la bolsa de valores y del interés compuesto, el tiempo adquiere un gran valor porque el dinero crece a través de él, no lo hace de la noche a la mañana.

De ahí viene la definición de interés compuesto que, en pocas palabras, es cuando tu capital te produce una ganancia en un periodo de tiempo y tú tomas ese capital más su ganancia y lo reinviertes a largo plazo a una tasa de interés similar.

La Manera Inteligente De Implementar El Ahorro

Si aplicamos esa definición a las inversiones en la bolsa, funciona igual. Piensa en que tienes un capital, haces una operación exitosa que te arroja una ganancia y tu tomas tu capital inicial y esa ganancia para hacer otra operación que te arroja la misma ganancia.

Si aplicas la fórmula una y otra vez, a lo largo de días, meses y años, obtendrás como resultado la multiplicación exponencial de ese primer capital inicial. Suena a magia, pero no lo es. El Ahorro se convierte en Interés Compuesto.

Afortunadamente, también puedes aplicar la fórmula del interés compuesto a tus finanzas personales de manera que puedas obtener beneficios de él en vez de pagar un interés a los bancos. Y una de esas formas es usándolo para comprar lo que requieras sin acudir a los préstamos o créditos.

Ahorra Lo Que Le Pagas Al Banco

Es mejor pagar siempre en efectivo.

Es mejor pagar siempre en efectivo.

Lo primero que debes saber es que con esta técnica de ahorro gracias al interés compuesto puedes adquirir desde un producto o servicio no tan caro hasta esas vacaciones, ese carro e incluso esa casa con la que has soñado tanto.

¿Cómo se hace? Es sencillo.

Generalmente, cuando quieres comprar un bien o servicio y no tienes el dinero, usas tu tarjeta de crédito o pides un préstamo y el banco te cobra un interés compuesto anual.

Lo que ocurre al final es que terminas pagándole al banco más de lo que te costó ese bien o servicio. Esa diferencia es la ganancia para el banco, pero se traduce en una pérdida para ti porque ese dinero lo podrías invertir o gastártelo en algo más.

En cambio, si tú ahorras durante el mismo tiempo que te daría el banco para pagarle, o hasta menos tiempo, y sumas a ese dinero que ahorras el interés compuesto que te da el fondo en el que tienes tu dinero o lo que ganas con tus inversiones en la bolsa, puedes tener la suma que necesitas para hacer tu compra sin haberle “regalado” tu dinero al banco.

¿Y si la compra es urgente y no puedes esperar un año o dos para ahorrar?

Claro, eso puede pasar y, si es una emergencia, seguramente tendrás que pedirle prestado al banco aunque no quieras.

Sin embargo, cuando se trata de antojos más que de necesidades, puedes programarte, ahorrar y sacar provecho del interés compuesto antes que “empeñar” tu salario o tus ingresos al banco y pagarle una suma más alta de la que en realidad te prestó.

El Ahorro Se Convierte En Interés Compuesto

En uno de los artículos pasados sobre el interés compuesto un lector comentó que no creía en que tanta belleza fuera cierta, es decir que no creía que una persona se hiciera millonaria solo aplicando la fórmula del interés compuesto.

La fortuna y el capital se consiguen poco a poco.

La fortuna y el capital se consiguen poco a poco.

Y es verdad que si empiezas a ahorrar con una suma pequeña te va a tomar más tiempo hacer una fortuna, pero no es imposible.

Por eso, en estos casos, siempre me gusta poner de ejemplo a Warren Buffet, quien empezó a invertir a los 11 años y tras décadas de manejar magistralmente el interés compuesto logró una fortuna neta de US$72.000 millones y se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo.

¡Pero él es muy inteligente! Replicarán algunos de ustedes. Y es verdad, es un hombre brillante, pero tiene dos cualidades más que, si tú cultivas, te pueden ayudar a aprovechar el interés compuesto.

Dos Cualidades Para Usar El Ahorro Para El Interés Compuesto

Esas cualidades son la paciencia y la constancia. La paciencia te ayudará a no salir a gastarte tus ahorros o el producto de tus inversiones a la primera oportunidad. Y la constancia, a ahorrar cada vez más o a mejorar tu desempeño en las inversiones para que puedas ver los resultados del interés compuesto a largo plazo.

Para terminar solo te diría que nunca es tarde para empezar. Warren Buffet logró el 99% de su fortuna después de los 60 años. Así que no hay excusas.

Si ya comprobaste las ventajas del interés compuesto, cuéntame tu historia. Podrían inspirar a otros a sacar lo máximo de él.

 

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