La historia enseña a aprender de las crisis

Este artículo es un poco diferente a los que has venido leyendo en este blog, porque te hablaré de cómo un hecho histórico nos enseña el valor de las crisis: el Día D o desembarco de Normandía, que tuvo lugar el 6 de junio de 1944, es decir hace exactamente 73 años.

Y lo haré porque creo que hechos tan importantes para nuestra civilización como este nos demuestran que esos escenarios de crisis son la mejor oportunidad para aprender, generar nuevas ideas y retomar el rumbo.

Se le conoce como Día D a esa fecha en que los aliados (liderados especialmente por Francia, Polonia, Reino Unido, Unión Soviética, Estados Unidos y China) desembarcaron a 150.000 soldados en las playas de Normandía, Francia.

Buscaban recuperar el territorio, que se encontraba en manos de los alemanes, darles un duro golpe y apoyar la caída del Tercer Reich, como se conoció al periodo comprendido entre 1933 y 1945 en el que el partido de Adolfo Hitler dominaba Alemania.

Con el desembarco de Normandía se buscaba recuperar el territorio que estaba en manos de los nazis.

Pero, ¿qué fue lo que permitió que los aliados lograran la victoria cuando los alemanes y sus seguidores eran tan poderosos? Si pensaste que fueron los errores que los alemanes cometieron estás en lo cierto.

Según historias que he leído al respecto, en primer lugar, los alemanes no tenían ni idea en qué lugar desembarcarían los soldados de los aliados. Primer gran error. Además, eran pocos para cubrir un extenso terreno. Segundo gran error. No tenían un plan B para encontrar rutas alternas cuando los aliados bloquearon los caminos. Tercer gran error. Y no había nadie con cabeza fría dando órdenes sabias, es más había varios peleándose por el poder. Cuarto gran error.

Entonces ¿qué hicieron lo aliados? Aprovechar las circunstancias: distrajeron al enemigo antes de la operación al enviarle información errada, seleccionaron no una sino cinco playas, atacaron por tierra, aire y agua, y una vez controlaron la costa, emprendieron el rumbo hacia el interior del país.

En agosto de ese mismo año, los alemanes dejaron libre el territorio, culmino esa operación militar de película y los aliados continuaron con la tarea de liberar los territorios de Europa occidental que aún estaban en manos de los nazis.

¿Qué tiene que ver esto con la bolsa?

Si pensamos en la Bolsa de Valores de Nueva York, y en su historia, nos daremos cuenta de cuánto ha crecido a pesar de todas las crisis que ha tenido que enfrentar. La bolsa fue creada en 1817, tiene 200 años, ¡imagínate cuántas cosas pueden pasar en ese tiempo!

Durante su primera etapa tuvo que superar inconvenientes, claro está, pero si miras solo los últimos 100 años te darás cuenta de que a la bolsa le quedaría bien el apodo de “transformer”, ha sido tan fuerte y versátil como los robots de la película.

Por ejemplo, en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, se suspendieron las negociaciones. Se pensaba que esto ocurriría por unos días, pero la bolsa permaneció así, cerrada, durante cuatro larguísimos meses. ¿Te imaginas que la bolsa cierre hoy por todo ese tiempo?

Las crisis son oportunidades para crecer y renovarse.

Pero lo más curioso es que volvió a abrir cuando la situación en Europa se normalizó un poco. Es más, cuando finalizó la guerra, en 1918, la Bolsa de Valores de Nueva York se convirtió en la principal de todo el mundo y relegó a la de Londres en el segundo lugar.

Luego, el 24 de octubre de 1929, sufrió una de las más grandes caídas en toda su historia que, a su vez, motivó la Gran depresión, la recesión económica de mayor impacto que sufrió Estados Unidos en el siglo XX.

Ese día, conocido como “el jueves negro”, las acciones se desplomaron, pero como circulaba el rumor de que la bolsa estaba sobrevalorada, el miedo ganó la batalla y no había inversionistas interesados en comprar. El martes siguiente la bolsa tocó fondo. Por eso ese día se recuerda como “el martes negro” o el “crac del 29”.

Luego llegó la Gran Depresión, que afectó la liquidez de los bancos, aumentó el desempleo, produjo una caída en los precios y se expandió a casi todos los países sin importar su situación previa a la catastrófica fecha.

Y así podría seguir contándote historias. Pero las más importante de todas, y una de las que más debe interesarte hoy es esta: la Bolsa de Valores de Nueva York es el mayor mercado de valores del mundo y el que más empresas tiene adscritas.

Hace 100 años, o hace menos, durante la Gran Depresión, nadie habría podido prever que este sería el destino de la Bolsa de Valores de Nueva York. Así como tampoco podremos saber qué pasará mañana.

Creo que el pasado no se repetirá, pero que si algo podemos aprender de él, como te lo dije al comienzo, es que cuando estallan las crisis hay más oportunidades para quienes quieren invertir y, como decimos en Colombia, “están en la jugada”.

Las grandes empresas, esas que hoy admiramos, también han surgido en momentos de crisis porque es en ellos en los que han tenido que buscar nuevas ideas para resolver una necesidad.

Pero esta es mi reflexión. Cuéntame cuál es tu reflexión sobre las enseñanzas que nos dejan las crisis.

 

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