Invertir En La Bolsa, Es Un Asunto Emocional

Cuando empecé a invertir en la bolsa, siempre perdía. Creí que el problema era lo que no enseña en los cursos que tomaba, pensé que el problema era mi estrategia porque no lograba ganar consistentemente.

Un día, gracias a un grupo de amigos que ya tenían experiencia en el tema, comprendí que la culpa no era de los cursos o de mi estrategia, sino de mi emocionalidad.

No tenía intenciones claras cuando invertía, no sabía si lo hacía para tener flujo de dinero o para aumentar mi capital.  En un principio lo hice por tener más dinero para gastar cada mes, luego decidí que era mejor aumentar mi capital primero y después tomar las ganancias de mis inversiones.

Puedo asegurarte que eso no solo me ha pasado a mí. ¿Te ha pasado a ti? Seguramente sí.

Aprende Sobre La Psicología Del Trading

Muchos cursos o capacitaciones se enfocan en la dimensión técnica de invertir en la bolsa, en las técnicas de entrada o análisis de los gráficos, y dejan de lado la psicología del trading. Es decir, las emociones que genera en las personas el acto de invertir en la bolsa y las herramientas para no dejarse llevar por ellas para que las operaciones sean exitosas.

Mark Douglas, autor del libro Trading in the zone, es considerado como el pionero de estas teorías. En él, el autor expresa que el 80% del éxito de un inversionista radica en su psicología y el 20%, en su metodología.

En la psicología del trader, dice Douglas, interfieren desde las estructuras mentales desarrolladas en la niñez según las cuales a un buen comportamiento le corresponde un premio y a un mal comportamiento un castigo, hasta las estructuras sociales que insertan pensamientos en las personas con respecto al trabajo, el dinero y el poder.

La Psicología Del Trading

Al invertir en la bolsa, esas estructuras juegan un papel en la mente del inversionista, que puede pasar de un estado de optimismo cuando empieza a invertir a un estado de euforia cuando va ganando dinero, a un estado de ansiedad cuando va perdiendo dinero y a un estado de miedo cuando es casi imposible o muy difícil recuperar lo perdido.

Por esto es vital que tú como inversionista comprendas que tu mente es quien determina el éxito o fracaso de una inversión y, en ocasiones, tu mente no está lista para enfrentar el resultado.

Hace algunos años me pasó. Cuando era empleado, llegué a acumular una gran cifra de dinero, pero paulatinamente, gracias a mi salario mensual. Luego empecé a invertir ese dinero ahorrado en la bolsa y luego de perder mucho, pude convertir US$200 en una suma de 6 cifras. La decepción llegó cuando los perdí en menos de una semana.

Generalmente, a la mente le cuesta procesar el hecho de que antes no tenías nada, inviertes en la bolsa una baja suma en una sola operación  y ganas un monto mucho mayor de lo que tenías.

Aumenta Tu Capacidad De Generar Y Retener Grandes Sumas De Dinero

A las personas, en muchas ocasiones, esas cifras no les caben en la cabeza y es ahí cuando su mente empieza a fallar.

Lo peor llega cuando capital de inversión decrece. Se siente una gota fría en la frente y miedo porque la mente no está dispuesta a perder.

Para evitar llegar a ese extremo, hay que tener una mentalidad clara con respecto a por qué se invierte o con qué fin y entender que no se está jugando, sino que se está haciendo una inversión.

Sin embargo, en momentos de éxtasis es probable que tu mente no logre establecer una diferencia entre el juego y la vida real. Por eso no sobra tener una buena dosis de autoconocimiento y autocontrol al momento de realizar operaciones en la bolsa.

Recuerda que la bolsa de valores es un mercado volátil que puede cambiar en solo un segundo y obligarte a replantear una estrategia. Si lo logras exitosamente, reduces tus pérdidas y aumentas tus ganancias, incluso en los momentos de incertidumbre, te habrás convertido en un inversionista ganador.

Como dice un popular proverbio japonés, “tarde o temprano la disciplina vencerá a la inteligencia”.

La emocionalidad también se aprende, así como se aprende a analizar gráficos. Y lograrlo es parte de tu tarea para triunfar en la bolsa.

Si no sabes por dónde empezar y tienes un mentor, pídele que te enseñe a controlar tus emociones  y a enfrentarte al fracaso. Él te ayudará o te dará herramientas para que te autocontroles en las etapas o picos de mayor ansiedad que ocurren cuando se invierte en la bolsa. De esta forma podrás entrenarte para tomar decisiones acertadas y evitar poner en riesgo tu patrimonio.

Es muy probable que así te sientas en otros momentos de tu vida y no solo cuando estás invirtiendo.

En esas ocasiones:

  1. ¿Cómo haces para que tu emocionalidad no te traicione?
  2. ¿Lo aplicas o podrías aplicarlo a tu relación con la bolsa?
  3. ¿Crees que podrás aprender a manejar tus emociones con más cursos?
  4. ¿Crees que el manejo de emociones es una habilidad que se aprende practicando en un entorno de seguridad?

 

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