La toma de decisiones, podría decirse, es una habilidad innata que tenemos las personas. Sin embargo, no siempre resulta sencillo saber qué camino tomar cuando estamos frente a dos o más posibilidades.

Por eso, preparamos esta guía para que aprendas a desarrollar esta habilidad. Y, de esta forma, puedas hacer elecciones más conscientes. Solo así estas elecciones resultarán más convenientes para ti.

¿Qué Es La Toma De Decisiones?

La toma de decisiones es un proceso. Mediante este, una persona o incluso una empresa, por ejemplo, puede saber qué alternativa o camino a seguir entre varios. Se trata de un proceso que hacemos a diario, aunque no siempre lo percibamos.

Cuando te pones a pensar en si tomar bus o taxi, estás en medio del proceso de decidir. También, cuando estás en el supermercado y debes elegir entre un tomate u otro. ¿Ves? Elegir parece ser algo que ya dominamos.

Pero esto no es del todo cierto porque las cosas se complican cuando la decisión que se debe tomar es más relevante. Si eliges un tomate sobre otro, es probable que se dañe más rápido. En este caso, simplemente lo desechas y ya está.

No ocurre lo mismo cuando las decisiones que debes tomar se refieren a asuntos más importantes o complejos. Un caso puede ser decidir entre mudarte a otro país o no hacerlo. O aceptar un nuevo trabajo y dejar el que ya tienes.

En estos casos, es clave que desarrolles una metodología para que puedas analizar mejor una situación. Y, de esta forma, llegar a una mejor conclusión. A esto nos referimos cuando hablamos de la toma de decisiones.

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Importancia De La Toma De Decisiones

En la toma de decisiones influyen muchos aspectos que hay que saber equilibrar

En la toma de decisiones influyen muchos aspectos que hay que saber equilibrar – Hyenuk Chu | Foto: Unsplash

Desarrollar esta metodología para la toma de decisiones es clave porque, en resumen, te facilita la vida. ¿Cómo así? Piensa en un momento en el que hayas tenido que tomar una decisión muy importante.

Seguramente, te sentiste sobrecargado con información sobre qué hacer o no hacer. A eso le sumaste las opiniones de los demás. Tuviste que cargar durante algún tiempo con el manto de la duda. ¿O no?

Si tenías alguna información sobre la toma de decisiones, es probable que, finalmente, te hayas decidido por lo mejor. Pero ¿qué pasa cuando no se tienen herramientas para realizar la mejor elección?

Básicamente, que terminamos por equivocarnos. Y aunque fracasar es normal, a veces cuesta caro. De ahí la importancia de saber tomar las mejores decisiones y también de hacerlo a tiempo.

De esta manera, aparte de tomar la mejor decisión, podemos evitarnos dramas y conflictos. Es decir, realizar el proceso correctamente desde el principio para no tener que hacer “enmendaduras” o retrocesos después.

¿Qué Dificulta Tomar Decisiones Libres?

Lo anterior parece sencillo, pero en ocasiones no resulta nada fácil. Especialmente, cuando las dos alternativas o caminos que tenemos frente a nosotros son igual de tentadores.

A esto se suma, como mencionamos antes, que las personas que tienen dudas suelen consultarlas con los demás. Esto puede aclararles el camino, pero también confundirlos más.

La situación se torna más delicada cuando las decisiones se deben tomar bajo presión. Es decir, cuando existen términos o plazos para tomarlas, pues de esta forma es posible que no se puedan tomar decisiones libres.

Otro factor que evita la toma de decisiones es, precisamente, no tener las herramientas para saber cómo hacerlo. Esto conduce a las personas a caer en el facilismo o en la «parálisis por análisis» al tomar la decisión.

Tanto en un caso como en el otro, el resultado es hacer una elección poco acertada. Y tener que asumir las consecuencias de haberlo hecho cuando ya es muy tarde para echarse para atrás.

¿Cuál Es La Mejor Manera De Tomar Decisiones?

La toma de decisiones se debe hacer con cabeza fría

La toma de decisiones se debe hacer con cabeza fría – Hyenuk Chu | Foto: Unsplash

Afortunadamente, todo lo anterior se puede subsanar cuando se aprende a tomar decisiones. Al respecto existen varias teorías, pero tal vez la más arraigada es que las decisiones siempre se deben tomar con cabeza fría.

Es decir, no en el calor de un momento, sino después de haber pensado bien qué se quiere y qué no. El mejor ejemplo de esto es algo que suelen decir los padres o los abuelos.

Muchos de ellos repiten de forma incesante que no se debe ir al supermercado a comprar comida cuando se tiene el estómago vacío. De hacerlo, se corre el riesgo de comprar de más, de comprar alimentos poco saludables o de comprar algo que no nos vamos a comer.

Esto aplica para todas las decisiones, sin excepción. Porque, por ejemplo, cuando tienes una discusión con tu jefe y tomas la decisión de renunciar, lo más seguro es que te estés precipitando.

En cambio, si le pones cabeza fría al asunto, es más probable que dejes pasar la emoción del momento. Luego, sin apasionamientos, sí puedes llegar a una conclusión más acertada sobre lo que quieres en términos laborales.

10 Súper Buenos Consejos Para Tomar Mejores Decisiones

Para llevar todo lo anterior a la práctica, te presentamos está lista de consejos para la toma de decisiones. Si se te dificulta elegir o quieres elegir mejor, empieza a ponerlos en práctica y verás los resultados.

1. Identifica tus necesidades y metas: cuando estés frente a dos caminos, encuentra un lugar donde puedas pensar con tranquilidad. Aislarse para pensar es clave, pues la rutina y el ruido exterior no siempre permiten pensar con claridad. Tómate un tiempo a solas para reconocer cuáles son tus necesidades o tus metas actuales. Escríbelas para no perderlas de vista, pues las necesitarás durante el resto del proceso. En caso de que debas tomar una decisión en equipo o en pareja, procura que los demás también se tomen este tiempo para ellos. Y luego, genera un espacio para socializar los resultados que cada uno encontró.

2. Reconoce lo positivo de cada alternativa: cada camino al que te enfrentes tiene aspectos positivos y negativos. En ese espacio a solas, reconoce lo positivo que ves en ellos. Es decir, las ventajas que te puede traer tomar ese camino en todas las dimensiones de tu vida. O lo que puedes crecer o ganar en caso de que te decidas por esa alternativa. No olvides que una decisión personal incide en lo financiero y que lo laboral incide en lo personal. Así que establece todas estas relaciones y trata de que no se te quede nada por fuera de este análisis.

3. Reconoce lo negativo de cada alternativa: igualmente importante es reconocer lo negativo de cada camino que puedas elegir. Especialmente, porque cada situación siempre representa ventajas y desventajas para ti. Por ejemplo, irte a vivir a otro país puede representarte más ganancias. Pero también significaría vivir lejos de tu familia. cambiar de trabajo puede significar estar más tranquilo, pero tener menos ganancias. Escribe todas tus conclusiones para que no se te olviden y las tengas a la mano para seguir con los siguientes pasos.

4. Reconoce lo que te exige cada elección: en la toma de decisiones, igualmente, es clave reconocer la responsabilidad que implican. Esto significa saber que, ya sea que tomes un camino o el otro, tendrás que dejar algo atrás, por ejemplo. O trabajar un tiempo extra hasta que tu decisión se materialice en un plan concreto. La pregunta que debes hacerte en este sentido es ¿qué estoy dispuesto a hacer por esta elección? Esta pregunta es clave porque de tu respuesta casi que depende el camino que, finalmente, decidas tomar o seguir.

5. Infórmate y resuelve dudas: en este punto del proceso de toma de decisiones importantes, seguramente, tendrás varias dudas. Por eso, es el momento preciso para que las resuelvas. Puedes consultar a una persona cercana que haya pasado por tu situación. O a un experto en el asunto de tu interés. Incluso, si es el caso, puedes acudir a otros recursos como los libros. Esto te ayudará a responderte si, definitivamente, los caminos que tienes en frente tienen más aspectos positivos o negativos según tus expectativas. Realizar esta parte del proceso te ayudará a aclarar el panorama.

Tip sobre la toma de decisiones

Tip sobre la toma de decisiones – Hyenuk Chu

6. ¿Qué pesa más?: igualmente, es vital que, con todas las respuestas a la mano, te preguntes qué estás dispuesto a soportar. Cada elección representará para ti ventajas y desventajas. Pero, ¿cuáles pesan más que otras? Por ejemplo, ¿prefieres irte del país y ganar más dinero o quedarte rodeado de tu familia y amigos, pero con menos ingresos? La respuesta te indicará cuáles renuncias estás dispuesto a hacer para elegir un camino o el otro. Entonces, habrás llegado a una etapa cumbre. Estarás listo para dar el gran paso que has estado esperando dar.

7. Toma la decisión: ese paso es tomar la decisión como tal. Es decir, elegir una alternativa sobre la otra y seguir hacia adelante. Puede que al principio te tiemblen las piernas y que sientas algo de temor porque, finalmente, te estás enfrentando a lo desconocido. Sin embargo, es importante que confíes en la decisión que estás tomando. Siempre habrá dudas sobre si lo que hacemos es mejor o no de lo que dejamos de hacer. Pero una vez dado el primer paso, lo que corresponde es asumir el riesgo por la ganancia que se puede obtener después.

8. Enfócate en tu decisión: tomar la decisión significa mucho más que pensarlo o que decirlo. Significa empezar a dar pasos para que esa decisión se materialice por completo. Volviendo al ejemplo, si lo que quieres es mudarte a otra ciudad o país, seguramente deberás buscar un nuevo empleo. Y poner tu actual apartamento en renta. O buscar un nuevo colegio para los niños y el lugar donde tomarán sus clases extraescolares. No olvides que, si tú no actúas, tomar una decisión por sí sola no te traerá los resultados que esperas.

9. Disfruta de tu decisión: por más compleja que parezca, lo que corresponde tras la toma de decisiones es disfrutarlas. A menos que lo hagas bajo presión, seguramente es una decisión que tomaste para tu bien. Así que no le des cabida a sentimientos como el arrepentimiento. Más bien, ponle la mejor energía a eso que debes hacer para que la decisión se materialice y cumplas el plan que soñaste. Finalmente, al tomar decisiones lo que se busca es cumplir metas. O cambiar nuestras actuales condiciones de vida por unas mucho mejores.

10. Cambia de rumbo: sin embargo, ten presente que no somos ríos como para no devolvernos, como dice el adagio. Esto quiere decir que, si definitivamente no te sientes a gusto con tu situación, tienes todo el derecho a buscar un nuevo rumbo. Lo importante es que trates de que este cambio te permita avanzar y no retroceder. Aún si este es el caso, aprovecha el momento para recalcular tus metas. Así podrás saber qué nuevas decisiones tomar para seguir acercándote hacia ellas.

Ahora, comparte tu opinión:

  1. ¿Cuál es tu clave para tomar decisiones acertadas?
  2. ¿Qué te ha impedido tomar decisiones en el pasado?
  3. Cuando has retrocedido, ¿cómo le has hecho para seguir avanzando?

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