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El trabajo del trader es aburrido. Si no, que lo digan los que después de trabajar de 8 am a 5 pm se sumergen en un tráfico de 90 minutos y llegan a la casa sin querer hacer nada. No revisan cómo cerró la Bolsa de Valores, no analizan gráficos, no ven las noticias, no anotan nada en su bitácora ni preparan sus entradas para el siguiente día. Sí, el trabajo del trader es aburrido.

Sin embargo, ese es el precio que se tiene que pagar cuando se quiere ser un trader exitoso. Porque lograr resultados en esta actividad depende del grado de compromiso que se tenga con ella. Del tiempo que se le quiera dedicar. De las renuncias que una persona está dispuesta a hacer con tal de enfrentarse al mercado preparado en vez de dejarle los resultados al azar.

La aburrida rutina de los traders no cambia ni siquiera aunque cada uno prefiera y ejecute diferentes tipos de estrategias. O no cambia sustancialmente, solo sufre ciertas variaciones.

Actúa según tu estilo de inversión

Un day trader, por ejemplo, debe consultar el mercado a diario porque su objetivo es operar día a día. Eso le exige analizar el mercado antes de su apertura para encontrar activos con oportunidad de arrojarle ganancia. Significa estar pendiente del mercado durante el día porque hay momentos en que ciertos activos reaccionan con más fuerza o debilidad a cierta hora. Y exige analizar el mercado en la noche para hacer un balance y preparar las entradas del día siguiente.

El caso de un swing trader difiere, pero no es del todo opuesto. Estos traders buscan obtener ganancias a corto o mediano plazo. En principio, se proponen colocar operaciones que se puedan cerrar en días o semanas. Por eso, podría pensarse que no necesitan estar pendientes a diario del mercado y que no requieren analizar cómo es su comportamiento. Hasta cierto punto eso es cierto.

Sin embargo, hasta los swing traders deben caer en la “aburrida” rutina de los day traders. ¿Por qué? Deben analizar el mercado en el premarket para saber si los activos de su interés tienen potencial de crecimiento. Deben estar pendientes del mercado para encontrar el mejor momento de entrada. Y deben revisar el desempeño de sus operaciones abiertas para saber si van bien. O si, por el contrario, su tesis de inversión se está invalidando y es conveniente cerrar sus operaciones.

Así son los swing traders

Además, puede que los swing traders no esperen obtener resultados diarios, sino cuando una operación llega a target. Pero, si están demasiado inmersos en este estilo de trading, lo más seguro es que cada día busquen oportunidades de colocar operaciones para que se cierren después. Es decir que, de alguna manera, son como los day traders. Solo que esperan tomar ganancias a corto o mediano plazo, no cada día, necesariamente.

Esto quiere decir que hacer swing traders también es un trabajo aburrido. Nadie dijo que no lo fuera. La pregunta que cada persona se tiene que hacer es si está dispuesta o no a hacer el trabajo que requiere llevar el trading al siguiente nivel. Y ser, guardadas las proporciones, como los grandes inversionistas que obtienen grandes resultados porque su trabajo y esfuerzo es proporcional a ellos.

Stanley Druckenmiller, por ejemplo, ha dicho que cada día recibe cerca de 250 gráficos al final del día. Los analiza y de ahí salen las acciones o ETFs en los que invertirá al día siguiente. ¿Los traders individuales cuántos gráficos están dispuestos a analizar?

Mejora tus hábitos, cambia tu rutina

Que el trabajo del trader sea aburrido no significa tampoco que sea imposible o deba ser tedioso. Para evitar caer en ese hoyo es clave que cada trader encuentre un propósito superior al hacer trading. En la medida en que ese propósito sea, por ejemplo, lograr la libertad financiera, es más probable que no se abandone una actividad por aburrida que sea.

Luego, hay que encontrar el estilo de inversión que mejor se adapte a cada quién. Si el análisis diario del mercado es demasiado abrumador, un trader podría elegir invertir solo el lunes. O el día que tenga más tiempo a la semana. Así el trading no se convierte en una gran bola de nieve que cargar, sino en una actividad entretenida.

Las reglas que cada trader se impone al operar también influyen en lo pesado que puede resultar el oficio. Buscar una ganancia diaria porque se tiene necesidad conduce a enfocarse tanto en el mercado hasta que genera fastidio. En cambio, tener un capital, proponerse como meta un porcentaje de ganancia y dejar de operar cuando se consiga es liberador. Y hace que el trader no se ejecute con falta de ganas.

Por último, si una persona no es feliz haciendo trading, lo mejor es que deje de invertir. Se trata de que tome un descanso, no de que haga una renuncia. Y de que tome ese tiempo para identificar qué es lo que le molesta del trading, si es falta de atención, de interés o de resultados.

A partir de ahí puede adaptar su estrategia y diseñar una que se ajuste a sus gustos, rutinas o necesidades. Esto quiere decir, operar todos los días o solo algunos, elegir las ganancias a mediano o largo plazo sobre las diarias, que hacen que el oficio sea más exigente. Finalmente, el trading es adaptable. No hay por qué convertirlo en una gran pesadilla.

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