Este análisis es útil si sientes que sabes mucho de trading e inversiones en teoría, pero te cuesta colocar tu primera operación real. Al terminar este artículo entenderás qué es la acción imperfecta, por qué la parálisis por análisis te mantiene estudiando sin avanzar, y cómo iterar en la práctica hasta acercarte a los resultados que buscas.
Qué es iterar (y por qué va de la mano con la acción imperfecta)
Cómo aplicar la acción imperfecta en trading e inversiones
¿Qué resultado puedes esperar de una acción imperfecta?
Conclusión: mejor una acción imperfecta que ninguna acción
¿Por qué te quedas estudiando en vez de operar?
En el trading y las inversiones, como en otros ámbitos de la vida, existe la creencia de que hay que aprender para avanzar, y de que entre más diplomas se tienen, mayores son las capacidades de una persona. Aprender no es negativo: es una de las formas de adquirir conocimiento. El problema aparece cuando, en ese camino, una persona se convierte en lo que podemos llamar un «estudiante profesional»: alguien tan bueno estudiando y sacando calificaciones excelentes que olvida llevar lo aprendido a la práctica.
Dos fenómenos psicológicos explican por qué pasa esto:
El síndrome del impostor, que lleva a una persona a creer que no es suficientemente buena o valiosa para realizar una actividad, aunque tenga el conocimiento necesario.
El miedo a fallar, que hace que las personas se aferren a seguir estudiando porque adquirir conocimiento se siente seguro, mientras que actuar con ese conocimiento no.
CDI documenta que una proporción relevante de los traders novatos retrasa su primera operación en cuenta real varios meses después de sentirse «listos» en la teoría.
¿Qué es la acción imperfecta y por qué funciona?
La acción imperfecta es la solución perfecta para los «estudiantes profesionales»: es actuar sin tener garantía sobre el resultado, o incluso sabiendo que existe una alta probabilidad de que el resultado no sea el esperado. Aun así, se avanza más que quedándose sin actuar. Practicar la acción imperfecta también significa soltar la necesidad de tener control total: se trata de valorar más la ganancia que da el proceso mismo que el resultado final.
Qué es iterar (y por qué va de la mano con la acción imperfecta)
Iterar es poner a prueba una actividad, repetirla tantas veces como sea necesario e ir haciendo ajustes por el camino hasta acercarse lo más posible a un objetivo. Una de sus ventajas es que no solo permite perfeccionar lo que se hace, sino descubrir en el camino cosas que no se contemplaron al inicio y que pueden acelerar el resultado final.
La acción imperfecta y la iteración van de la mano: se trata de poner a prueba una acción imperfecta cuantas veces sea necesario, hasta que produzca el resultado esperado.
Cómo aplicar la acción imperfecta en trading e inversiones
Los «estudiantes profesionales» del trading también pueden aplicar la acción imperfecta e iterar; de hecho, es la única forma de pasar del conocimiento a la práctica y de la práctica al resultado. Algunos ejemplos concretos:
Colocar una operación en cuenta demo, aunque todavía no exista una estrategia probada durante años.
Colocar una operación pequeña, con riesgo controlado, en cuenta real, para entrenar no solo el conocimiento técnico sino los nervios, la ansiedad o la euforia que genera ver moverse un gráfico.
Iterar la estrategia si se percibe demasiado compleja, o definir en el camino en qué activos invertir y en cuáles no.
En CDI creemos que la disciplina se construye actuando con riesgo controlado, no acumulando más teoría antes de operar.
¿Qué resultado puedes esperar de una acción imperfecta?
El resultado esperado de una acción imperfecta depende de cada persona. Puede ser aprender a no esperar el momento ni las condiciones ideales para actuar, sino hacerlo aun con incertidumbre. También puede significar descubrir fallas, errores o creencias limitantes propias, un hallazgo tan valioso como descubrir fallos en la técnica.
Una acción imperfecta, además, ayuda a dejar de lado el perfeccionismo y a disfrutar del proceso sin tener todas las garantías sobre la mesa.
Conclusión: mejor una acción imperfecta que ninguna acción
En un escenario donde no existen las condiciones perfectas para actuar y no todo está bajo control, es mejor realizar una acción imperfecta e iterar que quedarse pensando. El resultado soñado puede tardar en llegar, o incluso no llegar nunca, pero al menos podrás decir que lo intentaste, y eso ya te pone más cerca de la rentabilidad que quedarte solo estudiando.
Nota mental (TL;DR)
Muchos traders se convierten en «estudiantes profesionales»: saben mucho, pero no actúan por síndrome del impostor o miedo a fallar.
La acción imperfecta es actuar sin garantía de resultado, priorizando el proceso sobre el resultado final.
Iterar es repetir y ajustar una acción imperfecta hasta acercarse al objetivo.
En trading, esto se traduce en operar en demo o con riesgo controlado en real, en vez de seguir acumulando teoría.
El resultado más valioso no siempre es técnico: puede ser descubrir tus propias creencias limitantes.
No necesitas la estrategia perfecta para empezar, necesitas una acción imperfecta y la disciplina de iterar. Deja de ser un estudiante profesional del trading y actúa. #SomosCDI
¿Sientes que sabes mucho de trading en teoría pero te cuesta dar el salto a la práctica? En el Club de Inversionistas (CDI) te acompañamos a pasar de la teoría a la acción con gestión de riesgo real, no solo con más contenido educativo.
Este blog es útil para cualquier trader o inversor que sienta que repite los mismos errores de entrada y salida sin entender por qué, sin importar si opera intradía, swing o a largo plazo. Al terminar este artículo entenderás qué es la memoria a corto plazo en el trading, por qué el sector de memoria (DRAM) es el ejemplo perfecto de este fenómeno en 2026, y tres estrategias concretas para dejar de repetir el ciclo de comprar caro y vender barato por impulso.
El caso DRAM: cuando el mercado también sufre amnesia colectiva
¿Por qué te preguntas «por qué hice eso» después de cada operación?
Cómo combatir la memoria a corto plazo: 3 estrategias que sí funcionan
De memoria a corto plazo a memoria a largo plazo: el cambio real
Conclusión y próximos pasos
¿Qué es la memoria a corto plazo en el trading?
La memoria a corto plazo en el trading es la tendencia a olvidar rápidamente las razones que llevaron a tomar una decisión, lo que provoca que compres, vendas o mantengas una posición guiado por el impulso del momento en lugar de hacerlo por tu estrategia original. Un viejo sketch de Saturday Night Live llamado «Mr. Short-Term Memory», protagonizado por Tom Hanks, ilustra el concepto: el personaje sufre una amnesia severa después de que una pera le cae en la cabeza y olvida, apenas segundos después, dónde está y por qué llegó ahí.
Como el protagonista de ese sketch, traders e inversores también pierden la memoria constantemente. Y no hay mejor ejemplo reciente de esto que lo ocurrido en el sector de memoria de semiconductores durante 2025 y 2026.
El caso DRAM: cuando el mercado también sufre amnesia colectiva
CDI documenta que las acciones del sector de memoria, agrupadas en el ETF DRAM (Dynamic Random Access Memory) fueron protagonistas durante buena parte de 2025 y la primera mitad de 2026. La demanda alcanzó niveles extremos durante el segundo trimestre de este año, impulsada por el auge de infraestructura para inteligencia artificial.
Pero en julio ocurrió lo contrario: las acciones se desplomaron, como si los inversores hubieran olvidado por qué habían tenido tanta dificultad para conseguir exposición a estas compañías apenas semanas antes. En agosto, el interruptor volvió a cambiar. Ahora los mismos inversores no logran explicar por qué vendieron en julio.
El ETF del sector, DRAM, resume bien este vaivén:
Subió más de 300% desde su lanzamiento a comienzos de abril hasta su máximo de finales de junio.
Cayó más de 44% en apenas un mes, hasta marcar mínimos a finales de julio.
Rebotó 37% desde entonces y recuperó su media móvil de 50 días por primera vez desde el 14 de julio.
Así funciona la memoria a corto plazo del mercado: primero todos quieren comprar, después todos quieren vender y, semanas más tarde, se preguntan por qué vendieron.
¿Por qué te preguntas «por qué hice eso» después de cada operación?
Si te has sentido como el protagonista de «Mr. Short-Term Memory», preguntándote ¿por qué hice eso? sin encontrar una respuesta clara, no estás solo. Pero esa no es la pregunta correcta. La pregunta que sí vale la pena hacerse es: ¿cómo combato la memoria a corto plazo en el trading?
Quienes operaron DRAM durante julio probablemente vendieron por FOMO (Fear Of Missing Out, o miedo a perderse algo importante), después de escuchar que el precio seguiría cayendo. Semanas después, se dieron cuenta de que no solo debieron mantener el ETF, sino que hoy irían ganando.
Cómo combatir la memoria a corto plazo: 3 estrategias que sí funcionan
Si sufres de este mal y se refleja en tus resultados de tarding, estas tres estrategias te ayudan a construir memoria de largo plazo en tus decisiones financieras.
1. Define tu estrategia de inversión y el horizonte de tiempo
Establece si quieres hacer intradía, swing, long, trending o inversión sistemática. Es decir, decide si comprarás una acción para venderla el mismo día, días después, meses después, cuando el precio empiece a retroceder, o pensando en un horizonte de décadas.
Al tener clara tu estrategia de inversión es menos probable que entres o salgas de una operación por un «fallo» de memoria. Y es más probable que recuerdes, sin ayuda externa, que cada operación es solo una pieza de un plan más amplio.
2. Evita el ruido mental
Sobre trading e inversiones circula un mar de información a diario. Estar informado da contexto para decidir, pero cuando no sabes filtrar esos datos terminas siguiendo a quien dice que el precio subirá o bajará, y cometes errores por abandonar tu propia estrategia. Esto fue exactamente lo que le pasó a quienes vendieron DRAM por FOMO en julio.
En CDI creemos que la mejor inversión es la que haces con información, método y disciplina, no con el ruido de la última noticia.
3. Lleva una bitácora o diario de inversiones
Anota cada movimiento, el resultado, la decisión que tomaste y la emoción detrás de ella. La bitácora funciona como una memoria externa: no necesitas recordar qué hiciste ni por qué, porque tienes un registro que consultar cuando el miedo del mercado te empuje a desviarte de tu estrategia.
De memoria a corto plazo a memoria a largo plazo: el cambio real
En suma, se trata de reemplazar la memoria a corto plazo por una memoria de largo plazo al hacer trading o invertir. Esto significa recordar por qué entraste o saliste de una operación, qué te motivó, y qué señal del análisis técnico respaldó esa decisión.
¿Vale la pena hacer este trabajo de memoria y disciplina en 2026? La respuesta es sí, especialmente en sectores tan volátiles como el de semiconductores de memoria, donde el precio puede subir 300% y caer 44% en cuestión de semanas. Así dejas de ser esclavo del momento o de la noticia de turno, y te conviertes en alguien que de verdad sabe lo que hace con su dinero.
Nota mental (TL;DR)
La memoria a corto plazo en el trading te hace comprar, vender o mantener posiciones por impulso, no por estrategia.
El ETF DRAM ilustra el fenómeno: +300% hasta junio, -44% en julio, +37% de rebote desde entonces.
La causa más común detrás de estas reversiones impulsivas es el FOMO.
Tres defensas concretas: define tu horizonte de inversión, filtra el ruido mental, lleva una bitácora de trading.
El objetivo final es construir memoria de largo plazo: recordar siempre por qué entraste y por qué saliste de cada operación.
Tu peor enemigo en el trading no es el mercado, es tu memoria a corto plazo. Define tu estrategia, filtra el ruido y lleva bitácora, o seguirás comprando caro y vendiendo barato. #SomosCDI
¿Sientes que repites el mismo error de comprar caro y vender barato sin saber por qué? En El Club de Inversionistas enseñamos a tomar decisiones utilizando datos, estadística y gestión del riesgo, no emociones ni memoria de corto plazo. Únete aquí.
¿Por qué no has cumplido tus metas? Estamos a punto de entrar al último periodo de 2026 y muchos se cuestionan por qué no han cumplido las resoluciones o deseos que se propusieron para este año. Incluso, no han dado el primer paso.
Eso no es raro. La mayoría nunca logra los objetivos o promesas que se hacen al comienzo del año, siguen con dificultad, no se sienten tan plenos o satisfechos. No saben a hoy qué rumbo tomaron las promesas que hicieron.
Esa idea de tener un mejor empleo, tener pareja, tener hijos, comprarles una casa a los padres, viajar a Japón, ir a Europa, conseguir un trabajo que realmente valga la pena, ser un trader rentable o un inversor que puede dormir tranquilo tal vez se quedó en palabras.
¿Por qué? La pereza es la una de las explicaciones para ese resultado.
Pero siguen existiendo formas de hacer que los objetivos sean claros, en primer lugar. Tanto como los propondría el mejor escritor o poeta, que saben exponer bien una idea. En esa medida, cualquier persona está un paso más adelante para obtener lo que se desea.
Una de esas formas es una estructura propuesta por los orientales, que los japoneses se encargaron de hacer famosa. Se llama Ikigai. Se trata de una estructura que contempla valores, objetivos y propósito. Cuando las tres se juntan, empieza a tener sentido cualquier meta.
A la luz del Ikigai, tal vez no son tan satisfactorios tus resultados o no los estás logrando con la claridad esperada porque es probable que no estén alineados con tus valores. Aquí entra en juego el autoconocimiento.
Como Neo, el de Matrix, cuando entra donde la pitonisa. Hay una puerta muy grande en la cocina y arriba está escrita una frase del oráculo de Delfos que dice «Conócete a ti mismo”.
Si tú no te conoces a ti mismo, ni sabes cuáles son tus valores, estás en problemas.
Ejercicio 1: escribe cuáles son tus valores. A veces estos cambian, porque no eres en la misma persona de hace uno, 5 o 10 años. El cambio es bueno, pero es importante que reconozcas cuáles son tus valores.
Claridad ante todo
¿Están tus metas alineadas con tus valores o con los de los demás? – Hyenuk Chu | Fuente: Unsplash
Una vez hayas definido tus valores, revisa si estás creando objetivos claros que estén alineados a esos valores.
Por ejemplo, quieres correr una maratón en Nueva York. ¿Por qué? Existen dos alternativas. Una alineada con tus valores. Otra alineada con las aspiraciones de alguien más.
Si el objetivo está alineado con tus valores, debes escribirlo con claridad. Sería algo como: “Me propongo ser más saludable, correr todos los días, bajar de peso, conocer la ciudad, disfrutar, ver los rascacielos, va a ser espectacular. Habrá gente aplaudiendo”. Debes mantener esa visión.
Si el objetivo no responde a tus aspiraciones, sino a aspiraciones ajenas, seguro no lo harás, abandonarás porque tienes que pedir la visa para ir a Estados Unidos y piensas que tal vez no te la den, tendrás miedo o angustia, no sabrás cómo comprar el tiquete, tal vez no te den la bonificación en la empresa.
Cuando un objetivo no está alineado a tus valores, pierdes primero la motivación y después, el foco. Eso trae consigo la frustración e insatisfacción. La sensación de vacío por encima de la de plenitud. Y eso es lo que se debe evitar. Cuando el valor está desenfocado, es fácil perderte o desmotivarte.
Ejercicio 2: analiza si realmente los objetivos que te pusiste este año o que tienes a nivel profesional, de inversiones o pareja realmente están alineados con tus valores.
¿Por qué hago lo que hago?
Para saber si lo que quieres está alineado con tus valores, te servirá preguntarte ¿por qué estoy haciendo lo que hago?
Recuerda que los valores son dinámicos. También lo es la forma de pensar. Es posible que lo que antes te inspiraba ya no lo haga.
Hay un pensador español que se llamaba Antonio Escohotado que era socialista y comunista. Luego cambió a un pensamiento más libertario. Él explicaba en sus videos que los valores cambian a través de la experiencia.
Tal vez tus valores hoy son los que te han mantenido como un lastre y no te han dejado lograr o tener una vida plena.
Ejercicio 3: analiza si tienes valores equivocados, que te permiten tener unos objetivos específicos, pero que no te hacen sentir feliz. Si es así, dales la vuelta. Hacer lo que todo el mundo hace para sentirte vacío no tiene ningún sentido. Si en este momento no estás satisfecho ni con lo que tienes, tus valores no están alineados realmente con tus objetivos.
¿Llegas o no llegas?
Recuerda que tu motivación debe estar soportada en tus valores. En hacer algo porque te gusta, no solo por los logros económicos.
Entonces, cuando plantees un objetivo, una promesa, una resolución a cualquier plazo, piensa que un objetivo simplemente es un punto, es una métrica, una meta. Mientras que tus valores son el vector, la dirección, la brújula. Te dicen hacia dónde tienes que ir.
Llegar a una meta no significa que llegaste a donde tenías que llegar. Llegas a la meta cuando lo haces haciendo lo que te satisface. O puede que no llegues a la meta, pero si tienes claro el vector, probablemente mantendrás la motivación.
El dinero amplifica lo que eres. No arregla sus problemas, sino que eleva los que ya tiene. Por eso, incluso cuando se cuenta con dinero, las personas suelen enfocarse en lo que todavía les falta económicamente para llegar al estatus que quieren o en la “poca” cantidad de dinero que hay en sus bolsillos.
Desde la sicología existen varias explicaciones para ese fenómeno. De acuerdo con una de ellas, el dinero es como un motor que “prende” las diferentes “máquinas” que conforman a una persona. Es decir, sus pensamientos, sus emociones, sus palabras, sus actos y sus hábitos diarios.
Por eso, cuando una persona es bondadosa y tiene dinero, encuentra la manera de ayudar a más personas y se lo propone hasta que lo logra. De la misma forma, cuando una persona es egocéntrica y tiene dinero, por ejemplo, lo usa para alardear sobre lo que tiene frente a los demás. No es que el dinero cambie a esa persona, es que ella es así.
En el último ejemplo se revela otro de los poderes del dinero. Y es que, en sí mismo, dota a las personas de mayor capacidad de compra, de mayor velocidad para adquirir lo que quieren y, lastimosamente, de más poder frente a los que no tienen capacidad de decidir en determinada situación.
La prueba de esa teoría son las personas que creen que, por tener más dinero, pueden dar órdenes donde no les corresponde, menospreciar a los demás o burlarse de quien no tiene su mismo estatus. Pero, nuevamente, no es que el dinero transforme a la persona, es que ya era así, solo que antes tal vez no tenía dinero ni poder.
Otro “monstruo” que despierta el dinero es el de la frustración de quienes creen que pueden comprar cualquier cosa con él. Al final se dan cuenta de que no pueden cambiar la percepción o los sentimientos que otros tienen de ellos, aunque tengan las billeteras y las cuentas llenas.
El dinero amplifica los errores financieros
El dinero amplifica los errores financieros – Hyenuk Chu | Fuente: Unsplash
Con el dinero suele pasar algo paradójico y es que también es un reflejo de una escaza o pobre mentalidad financiera. Esto quiere decir que, así como una persona maneja unos pocos centavos o un salario convencional, manejaría un sueldo mayor o el premio gordo de la lotería.
En este caso también queda demostrado que el dinero solo amplifica lo que una persona ya es. Si esa persona tiene hábitos saludables con respecto al dinero; si sabe ganarlo, retenerlo y hacerlo crecer, seguramente eso hará cuando le llegue cualquier suma porque ya tiene incorporado ese pensamiento.
En cambio, si una persona no toma la iniciativa de ahorrar, deja su dinero en productos bancarios que no rentan o vive por encima de sus posibilidades, lo más probable al tener más dinero es que incurra en errores más riesgosos y que el dinero termine por escapársele de las manos.
El dinero amplifica lo que eres: hay que aprovecharlo
Como el dinero amplifica lo que eres, es común que haya personas que ganan dinero y luego lo pierdan. Visto desde la perspectiva que estamos abordando, eso no se debe a la mala suerte. Se debe a que tal vez la persona empezó a sentirse mejor por alguna razón, ganó dinero y luego volvió al lugar del miedo, la tristeza, la ansiedad o la depresión.
¿Cómo puede cualquier persona, entonces, aprovechar el poder que tiene el dinero de amplificar lo positivo que esa persona ya es?
Hay que empezar por reconocer que la relación que una persona establece con el dinero no es financiera, sino emocional. En ese sentido, vale la pena explorar cualquier “dolor” presente o pasado que despierte el dinero, como el recuerdo de una vieja quiebra, y sanarlo para construir una relación sobre nuevas bases saludables.
También es clave comprender que el manejo del dinero, más que un tema financiero, es un tema de mentalidad. Si la persona vive en carencia, cree que el dinero es dañino, lo odia porque no lo tiene o lo culpa de su soledad, hay que trabajar en esos pensamientos para que no se reflejen en el espejo que es el dinero en la vida de cualquier persona.
Luego hay que ir a la práctica. En paralelo a manejar mejor el dinero, la persona está llamada a sanarse a sí misma. En la medida en que esa relación interna se reconstruye, se ve más valor en tener dinero y en lo que se consigue a través de él. Por lo tanto, se reduce la ansiedad de malgastarlo y se construyen hábitos positivos de ahorro e inversión.
En resumen, cuando la persona vive en carencia, el dinero multiplica una sensación de vació imposible de llenar. En cambio, cuando la persona cultiva sus cualidades, el dinero aparece como un aliado que aporta bienestar, creatividad, energía, compasión, tolerancia. Además, ayuda a cumplir planes.
Por lo tanto, prepárate a nivel personal, mental y emocional. Cuando llegue el dinero, estarás listo para darle una connotación positiva y verás cómo te ayuda a ser mejor, no porque el dinero tenga ese poder, sino porque te convertiste en una mejor persona.
Aprende trading haciendo trading y desarrolla tus habilidades haciendo clic aquí
¿Por qué fallan los traders al colocar una operación? Entre el 70% y el 90% de los traders pierden dinero, de acuerdo con estadísticas que circulan en internet. La mayoría de las pérdidas, sin embargo, no se deben a falta de estrategia, sino a falta de control.
Muchos creen que la rentabilidad depende únicamente de encontrar la mejor técnica. Pero la realidad es que una persona puede conocer todos los patrones o indicadores técnicos y aun así perder dinero.
Eso pasa cuando la psicología falla en el momento de ejecutar. Cuando se toman decisiones impulsivas mediadas por el miedo o la euforia. Y cuando se tienen expectativas poco realistas acerca de las posibles ganancias que se pueden lograr.
¿Qué buscan los traders rentables que tú no ves? Hyenuk Chu responde en este episodio de CDUT. Escúchalo ahora.
¿Por qué fallan los traders?
En ese sentido, Binance elaboró un reporte acerca de las principales razones por las cuales los traders fallan. Las emociones y la sicología detrás de las decisiones rápidas están en la primera posición porque detonan comportamientos recurrentes en los humanos como el miedo, la avaricia y la necesidad de tener siempre la razón.
Otras fuentes especializadas señalan que, al colocar una operación, los traders no tienen una estrategia probada. O tienes muchas sin probar, lo que resulta peor porque al final no dominan ninguna. Eso hace que no desarrollen una convicción con respecto a sus propias capacidades o estrategia y termina por conducirlos al error.
Paralelamente, los traders tienden a tratar su oficio como un juego. Entonces, se saltan el análisis del mercado, el backtesting y el registro de operaciones en una bitácora. Eso los lleva a resultados inconsistentes que también hacen decaer su convicción y confianza al momento de operar.
Razones técnicas que hacen fallar a los traders
¿Por qué fallan los traders al colocar una operación? Porque no tienen dinero y solo apuestan – Hyenuk Chu | Fuente: Unsplash
Pero también hay otras razones, como una pobre gestión del riesgo, dice Binance. Los traders saben que deben protegerse de las caídas, pero la mayoría no cuenta con reglas de gestión de riesgo sólidas que realmente sigan durante una racha de pérdidas. Por eso, estas se amplían y cuando eso sucede, ya es tarde para revertir la situación.
También se enumera como razón para fallar al hacer trading tener un capital insuficiente y un nivel apalancamiento desacertado. Este último puede magnificar las ganancias, pero también las pérdidas. Cuando los traders se dejan llevar por la promesa del apalancamiento sin estar preparados, el resultado es menos dinero en sus cuentas.
El reporte señala que otra falla de los traders reside en su falta de preparación y educación. El trading parece accesible para todos porque se vende la fórmula de compra barato, vende caro y gana. Pero la rutina de analizar el mercado, establecer estrategias de entrada en una operación y controlar pérdidas rebasa la disciplina de muchos.
Expectativas versus resultados en el trading
¿Has visto cómo en redes sociales se publican comparaciones de fotos o videos de influencers que parecen perfectas versus la realidad? Estas comparaciones demuestran, por ejemplo, que mientras en el video el influencer aparece en una playa paradisiaca, en realidad esa playa permanece abarrotada de gente y no es tan romántica como parece.
En el trading ocurre lo mismo. Tal vez la principal falla de los traders al colocar una operación son sus falsas expectativas. Creen que si la logran y ganan resolverán sus problemas económicos, podrán pagar las cuentas del mes e incluso hacerse millonarios. Eso, distrae su atención: dejan de lado la técnica por la expectativa.
Y, como en la mayoría de los casos lo que pasa es que pierden dinero. Otros sufren una tremenda frustración que los lleva a hacer overtrading. Algunos más, incluso, optan por renunciar al trading antes de que hayan probado una estrategia, si es que la tenían. “Gameover”.
Consejos para colocar una operación al hacer trading
Pero ¿cómo superar esos sesgos o fallas al colocar operaciones de trading? La regla inamovible es tener una estrategia de entrada que contenga reglas claras que cada trader sea capaz de cumplir. Por ejemplo, entrar en una empresa de un sector previamente identificado, que tenga comportamiento positivo y cumpla criterios técnicos.
Como se mencionó antes, tener esa regla ayuda a los traders a tener convicción en su estrategia. Con esa bandera en la mano, es menos probable que cambien de estrategia a última hora o, lo que es peor, que decidan que no entran cuando la configuración técnica dice que sí se están cumpliendo las reglas para hacerlo.
Tener una estrategia también significa saber si se está entrando en una operación intradía, a mediano o largo plazo, porque una configuración de entrada puede servir en una temporalidad, pero no en otra. Por eso, cuando se cambia de estrategia después de entrar ante el miedo que produce un retroceso, a menudo conduce a errores.
Finalmente, entran en una operación con mayor confianza los traders que previamente ponen el stop loss o establecen criterios de salida porque saben que están limitando sus pérdidas y que, si el mercado toma una dirección contraria, al menos están protegiendo su capital.
En conclusión, si ves que estás dejando pasar oportunidades, pregúntate por qué no entraste en una operación o cuál de tus reglas incumpliste si entraste. En la respuesta puede estar la clave de lo que debes corregir para que el mercado no pase frente a ti sin que sepas cómo reaccionar a cada oportunidad.
Filtrar acciones al invertir en la Bolsa de Valores de Nueva York es vital. En todos los mercados de Estados Unidos hay listadas cerca de 11.397 acciones. Solo en la Bolsa de Valores de Nueva York (New York Stock Exchange o NYSE), hay entre 2.300 y 3.000 empresas.
Aprender a filtrar esa gran lista y elegir de entre todas las acciones solo 70 u 80 para luego ver en cuál se entra es una ventaja. Pero a muchos traders e inversionistas les cuesta hacer ese filtro. Y buscan un gurú que les dé las 4 o 5 acciones “ganadoras”.
También les pesa hacer el trabajo de analizar las 70 u 80 acciones que resultan de hacer el filtro. ¿Por qué esta tarea les parece tan dispendiosa? Porque carecen de autoconfianza y sufren del sesgo de querer tener la razón y no equivocarse.
Entonces, buscar que alguien les dé las 4 o 5 acciones “ganadoras” les parece más fácil. O creen que así tendrían más oportunidades de obtener dinero. Pero el trading no es así de fácil. Un buen inversor es el que sabe filtrar 1.000 tickers, elegir 70 y operar con 4 o 5.
¿Cómo superar, entonces, la falta de autoconfianza? Expertos recomiendan que hay que actuar y obtener victorias tempranas. Esto significa, en este caso, atreverse a realizar el filtro de acciones según los criterios establecidos por cada cual. Y empezar a acumular pequeñas ganancias diarias.
Los traders e inversionistas deben aprender a hacer el filtro de tickers, analizar esa lista y empezar a detectar oportunidades de entrada o compra. Si no las observan, entonces no es necesario operar. Pero si sí hay oportunidades, deben decidir cuándo entrar y hacerlo, según su sistema de trading o inversión, capital y gestión del portafolio.
El sesgo de querer tener la razón o sesgo de confirmación, por otro lado, aparece cuando una persona tiene una creencia y busca o interpreta información que la confirma. Esto la lleva a errores. Por ejemplo, puede creer que las criptomonedas van a subir, enfocarse en las que muestran esa tendencia y luego darse cuenta de que eran solo falsas señales.
Para superarlo, en el caso del trading y las inversiones, es mejor fijarse en criterios técnicos inconfundibles. Y separar las opiniones personales de lo que los criterios técnicos muestran. El ejercicio de filtrar acciones es útil porque la lista de tickers que arroja obedece a esos criterios y no al sesgo de la persona.
Filtrar acciones al invertir en la Bolsa de Valores
Grandes inversores como Warren Buffett y Jim Simons desarrollaron el arte de filtrar tickers. ¿Cómo hacerlo bien? El primer paso es elegir los factores técnicos que se tendrán en cuenta para realizar el filtro. Entre ellos pueden estar el performance en diferentes temporalidades o el volumen.
La lista también debe estar conformada por acciones de diferentes sectores. Una vez se tiene esa lista reducida, hay que hacer el trabajo de analizar los gráficos. Después, hay que elegir los que, según los criterios de cada inversor o trader, cumplen con las reglas para colocar una operación en ellos.
Puede que al principio los resultados no sean los esperados. Es decir que se elijan los tickers que justo caen. Pero hay que aprender. El trading es fácil. Es estresante y difícil. La mayoría de los fondos no logran superar el desempeño del S&P 500. Por eso hay que tener paciencia.
Se puede invertir en pocos activos. Solo hay que pensar en cómo hacerlo, fijarse en lo que a cada quién le falta, y crear una estrategia y metodología propias. El trading se trata de equivocaciones y aciertos. De sobrevivir y no quemar las cuentas. Hay que entender cómo funciona la dinámica.
Filtraste, pero ¿entraste?
Una vez se ha hecho el filtro y se obtiene una lista reducida de tickers que parecen interesantes, los traders se enfrentan a otra disyuntiva. Esta es cuándo comprar. Porque filtrar acciones es una cosa, decidir cuando comprar es otra. Y cada uno debe asumir ese riesgo.
Si el problema no es filtrar tickers, sino entrar en ellos, hay que hacerse la pregunta incómoda de ¿por qué no entre?, ¿por qué no lo hice? La respuesta puede ser que falta determinación al comprar, por ejemplo. Y culpar al ticker porque subió y uno se quedó por fuera o al maestro porque no te advirtió que el ticker iba a subir.
Pero lo que hay que hacer es trabajar en uno mismo y comprender por que no entró en una operación. O en qué radicó la equivocación.
También es clave comprender que ganar con un ticker no te hace maestro. Debes mirar tu portafolio en su conjunto, analizar su rendimiento. Solo así es posible determinar si eres bueno para detectar acciones en tendencia. Identifica tu ventaja, ya sea para hacer trading o inversión.
Y recuerda que si no te pasa lo que quieres que te pase, entonces haz que pase. Asume el trading en toda su complejidad. No te amilanes frente a ella. Cuando tomas acción y aprendes a filtrar y a analizar, te acercas a las acciones con mayor potencial. Ahí es cuando pueden empezar a cambiar tus resultados.