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¿Por qué no has cumplido tus metas? Estamos a punto de entrar al último periodo de 2026 y muchos se cuestionan por qué no han cumplido las resoluciones o deseos que se propusieron para este año. Incluso, no han dado el primer paso.

Eso no es raro. La mayoría nunca logra los objetivos o promesas que se hacen al comienzo del año, siguen con dificultad, no se sienten tan plenos o satisfechos. No saben a hoy qué rumbo tomaron las promesas que hicieron.

Esa idea de tener un mejor empleo, tener pareja, tener hijos, comprarles una casa a los padres, viajar a Japón, ir a Europa, conseguir un trabajo que realmente valga la pena, ser un trader rentable o un inversor que puede dormir tranquilo tal vez se quedó en palabras.

¿Por qué? La pereza es la una de las explicaciones para ese resultado.

Ve más allá del objetivo

Pero siguen existiendo formas de hacer que los objetivos sean claros, en primer lugar. Tanto como los propondría el mejor escritor o poeta, que saben exponer bien una idea. En esa medida, cualquier persona está un paso más adelante para obtener lo que se desea.

Una de esas formas es una estructura propuesta por los orientales, que los japoneses se encargaron de hacer famosa. Se llama Ikigai. Se trata de una estructura que contempla valores, objetivos y propósito. Cuando las tres se juntan, empieza a tener sentido cualquier meta.

A la luz del Ikigai, tal vez no son tan satisfactorios tus resultados o no los estás logrando con la claridad esperada porque es probable que no estén alineados con tus valores. Aquí entra en juego el autoconocimiento.

Como Neo, el de Matrix, cuando entra donde la pitonisa. Hay una puerta muy grande en la cocina y arriba está escrita una frase del oráculo de Delfos que dice «Conócete a ti mismo”.

Si tú no te conoces a ti mismo, ni sabes cuáles son tus valores, estás en problemas.

Ejercicio 1: escribe cuáles son tus valores. A veces estos cambian, porque no eres en la misma persona de hace uno, 5 o 10 años. El cambio es bueno, pero es importante que reconozcas cuáles son tus valores.

Claridad ante todo

¿Están tus metas alineadas con tus valores o con los de los demás?

¿Están tus metas alineadas con tus valores o con los de los demás? – Hyenuk Chu | Fuente: Unsplash

Una vez hayas definido tus valores, revisa si estás creando objetivos claros que estén alineados a esos valores.

Por ejemplo, quieres correr una maratón en Nueva York. ¿Por qué? Existen dos alternativas. Una alineada con tus valores. Otra alineada con las aspiraciones de alguien más.

Si el objetivo está alineado con tus valores, debes escribirlo con claridad. Sería algo como: “Me propongo ser más saludable, correr todos los días, bajar de peso, conocer la ciudad, disfrutar, ver los rascacielos, va a ser espectacular. Habrá gente aplaudiendo”. Debes mantener esa visión.

Si el objetivo no responde a tus aspiraciones, sino a aspiraciones ajenas, seguro no lo harás, abandonarás porque tienes que pedir la visa para ir a Estados Unidos y piensas que tal vez no te la den, tendrás miedo o angustia, no sabrás cómo comprar el tiquete, tal vez no te den la bonificación en la empresa.

Cuando un objetivo no está alineado a tus valores, pierdes primero la motivación y después, el foco. Eso trae consigo la frustración e insatisfacción. La sensación de vacío por encima de la de plenitud. Y eso es lo que se debe evitar. Cuando el valor está desenfocado, es fácil perderte o desmotivarte.

Ejercicio 2: analiza si realmente los objetivos que te pusiste este año o que tienes a nivel profesional, de inversiones o pareja realmente están alineados con tus valores.

¿Por qué hago lo que hago?

Para saber si lo que quieres está alineado con tus valores, te servirá preguntarte ¿por qué estoy haciendo lo que hago?

Recuerda que los valores son dinámicos. También lo es la forma de pensar. Es posible que lo que antes te inspiraba ya no lo haga.

Hay un pensador español que se llamaba Antonio Escohotado que era socialista y comunista. Luego cambió a un pensamiento más libertario. Él explicaba en sus videos que los valores cambian a través de la experiencia.

Tal vez tus valores hoy son los que te han mantenido como un lastre y no te han dejado lograr o tener una vida plena.

Ejercicio 3: analiza si tienes valores equivocados, que te permiten tener unos objetivos específicos, pero que no te hacen sentir feliz. Si es así, dales la vuelta. Hacer lo que todo el mundo hace para sentirte vacío no tiene ningún sentido. Si en este momento no estás satisfecho ni con lo que tienes, tus valores no están alineados realmente con tus objetivos.

¿Llegas o no llegas?

Recuerda que tu motivación debe estar soportada en tus valores. En hacer algo porque te gusta, no solo por los logros económicos.

Entonces, cuando plantees un objetivo, una promesa, una resolución a cualquier plazo, piensa que un objetivo simplemente es un punto, es una métrica, una meta. Mientras que tus valores son el vector, la dirección, la brújula. Te dicen hacia dónde tienes que ir.

Llegar a una meta no significa que llegaste a donde tenías que llegar. Llegas a la meta cuando lo haces haciendo lo que te satisface. O puede que no llegues a la meta, pero si tienes claro el vector, probablemente mantendrás la motivación.