Aprender a decir ¡No! Parece tan sencillo como pronunciar esa simple palabra de dos letras. Sin embargo, se trata de una habilidad que debemos desarrollar porque nos puede traer múltiples ventajas. Entonces ¿cómo usarla a nuestro favor?

¿No O Sí?

Aprender a decir ¡No! es clave

Aprender a decir ¡No! es clave – Hyenuk Chu | Foto: Unsplash

A menudo, cuando nos preguntan algo a lo que debemos responder que no, decimos que sí. No nos convence la oferta laboral que nos están haciendo, por ejemplo. Pero cuando nos preguntan si queremos quedarnos con ese cargo decimos que sí.

Esto pasa, y a esto debes prestarle mucha atención, porque con frecuencia no sabemos lo que queremos. O estamos muy confundidos con respecto a nuestros intereses. Por eso, ante una gran pregunta, respondemos lo primero que se nos ocurre.

Y lo que obtenemos al final es una situación en la que estamos sumergidos sin de verdad quererlo. Una situación que puede comprometernos a nivel personal, emocional, laboral o financiero.

De ahí que sea clave aprender a decir que no para que enfoquemos todas nuestras acciones en el sí. Es decir, en lo que sí queremos, si soñamos, sí proyectamos, sí esperamos. Pero… hay otro obstáculo que se nos atraviesa en el camino.

Un Enemigo Llamado Vergüenza

No nos equivocamos si decimos que en nuestra familia o sociedad nos han inculcado algo. Nos referimos a la importancia de ser políticamente correctos. Es decir, de aparentar que algo nos gusta cuando no es así.

¿O acaso nunca te obligaron tus padres a ir a una fiesta infantil a la que no querías asistir? ¿Nunca te dijeron tus profesores que fueras complaciente porque eso era lo que se esperaba de ti?

¿Ves? La sociedad nos ha inculcado el respeto por un enemigo llamado “vergüenza”. Y este tiene mucho que ver con la forma y las veces como decimos que no. Porque, cuando estamos a punto de dar una respuesta, aparece en nuestro camino.

Así, puede que tengamos mucha pereza de hacer un favor. Que no queramos hacerlo realmente por cualquier razón. Pero terminamos diciendo que sí solo por pena de no decir que no. ¡Grave error!

¿Cómo Decir Que No?

Lamentablemente, ese no es el único “enemigo” al que debemos hacerle frente. También tenemos que enfrentarnos a una cuestión más de forma. Hemos escuchado a muchos decir: “dije que sí porque no supe decir que no”.

Esto significa que, en ocasiones, estamos seguros de que “no” es nuestra respuesta. Pero no encontramos las palabras o el momento para expresarle a la otra persona que eso es lo que pensamos.

Entonces se producen los grandes malentendidos. Decimos que sí queriendo decir que no. Hasta que ya es muy tarde para salirnos de esa espiral. Y terminamos haciendo algo con lo que realmente no estamos convencidos.

Podemos culpar a la escuela de eso. Pero tampoco tiene toda la responsabilidad. Existen mil maneras de hacerlo sin herir a los demás o armar un gran drama por eso. Solo debemos conocerlas y empezarlas a aplicar. Por eso decimos que decir que no es una habilidad que se adquiere.

Para Aprender A Decir ¡No! Ten En Cuenta Esto

Si te interesa dominarla, te damos tres claves para evitar que un “no” inapropiado escape de tu boca:

1. Dale relevancia a lo que tú piensas

Aprender a decir ¡No! significa indagar en lo que quieres de verdad

Aprender a decir ¡No! significa indagar en lo que quieres de verdad – Hyenuk Chu | Foto: Unsplash

Como mencionamos antes, a menudo dejamos de responder lo que queremos decir. A cambio, respondemos lo que los demás quieren oír. Ahí es que se generan los grandes malestares y malentendidos.

Para evitar que estos ocurran, pon en práctica esta clave. Cuando alguien te pregunte algo, es mejor decirles lo que tú piensas y quieres responder. No lo que ellos esperan que tú digas.

De esta forma, no solo le darás relevancia a lo que tú piensas. También aprenderás a expresarlo claramente a quien sea que te haga cualquier tipo de pregunta. Y no. Esto no significa que seas odioso con los demás.

Significa que eres fiel a ti mismo y que, por lo tanto, dejas que los demás conozcan justo lo que eres. No lo que no eres. Pero a veces no es tan fácil decir que no al primer intento. Lo tenemos claro.

2. Tómate un tiempo

Si has estado en un momento como ese, en el que debes responder, pero no sabes qué, practica un arte magistral. Te hablamos del arte de pedir un tiempo antes de dar tu respuesta definitiva.

Imagínate que estás en una entrevista de trabajo y te están haciendo una oferta sobre tu salario. A ti no te convence, pero aceptas el trabajo. ¿Qué pasará? Pues que terminarás trabajando por una cifra menor a la que tú crees que te mereces.

Pero si dices que no de inmediato, es posible que pierdas una oportunidad. Especialmente, si no has analizado la situación con detenimiento. Entonces, mejor, en ese momento en el que vas a decir que no, haz esta pregunta:

“¿Podría tomarme un tiempo para analizarlo mejor?”

Lo más seguro es que tu interlocutor acepte. Y que te dé un par de días o por lo menos un par de horas para responder. En ese tiempo, podrás poner todos los elementos sobre la balanza y saber si “sí” o “no” es la respuesta correcta.

3. Busca la forma y el lugar adecuados

Finalmente, haz un esfuerzo por decir que no de la forma más sensata y correcta posible. No te apresures ni digas esa corta palabra como si alguien te estuviera dando un golpe en la espalda.

En la práctica, esto funciona así. Si una persona te buscó para hacerte una pregunta personalmente, entonces busca un lugar donde puedan hablar tranquilos. Y en ese espacio déjale saber lo que realmente piensas.

Pero si te da vergüenza o pena mirarla a los ojos, por lo menos hazle una llamada. Tu interlocutor también es importante y merece una respuesta honesta. Así que pregúntale cuándo lo puedes llamar para hablar de su tema.

Formas y lugares hay muchos, así que encuentra el apropiado para cada ocasión en la que tengas que decir que no. Y no olvides hacerlo en el tiempo justo, cuando hayas analizado todas las variables sobre lo que te preguntaron o propusieron.

Inspírate Para Decir ¡No!

Cuando hayas logrado fortalecer la habilidad de negarte ante algo, verás que tiene asociados grandes beneficios o aprendizajes. Aprender a Decir ¡No!:

1. Te libera

Aprender a decir ¡No! te libera

Aprender a decir ¡No! te libera – Hyenuk Chu | Foto: Unsplash

Entre las situaciones incómodas que existen está el decir que sí queriendo decir que no y quedar anclado a algo que no es de tu gusto. Aprender a decir que no produce el efecto contrario.

Te libera de situaciones o personas con las que no te sientes alineado. Y, como consecuencia, te deja despejado el camino para que busques lo que realmente quieres para ti.

Veámoslo con un ejemplo. Estás saliendo con una persona que no te gusta tanto, pero no sabes cómo dejarla. Finalmente, le dices que no puedes seguir con esa relación. Es probable que ese momento sea un poco incómodo.

Pero te aseguro que, una vez dices “no”, quedas libre para salir con quien quieras. O para quedarte solo si eso es lo que prefieres. Es decir que no estás atado a nadie y puedes tomar tus propias decisiones.

2. Te protege

Ahora hablemos del dinero. Puede que este tema aún sea tabú, pero deja de serlo cuando alguien necesita dinero prestado. O cuando necesita pedir un favor relativo a sus finanzas.

Entonces se pierde la pena y se acude a quien puede ayudarles a solucionar los inconvenientes económicos. Pero créenos cuando te decimos que eso puede resultar nefasto para tus propias finanzas personales.

Millones de personas han perdido su dinero por servirles como fiadoras a otras. O por confiar en que les pagarán cumplidamente una suma de dinero que les prestaron. Si hubieran sabido decir que no eso no les habría pasado.

Tú estás teniendo acceso a este conocimiento ahora. Así que recuerda esto siempre. Nunca digas que no ni que sí precipitadamente cuando de dinero se trata. Analiza muy bien las situaciones para siempre proteger tu patrimonio.

3. Te empodera

Otra de las grandes ventajas sobre cómo aprender a decir no es que te empodera. Es decir que dejas de ser un incauto que le dice que sí a todo. Entras en control de tus propias respuestas, que están alineadas con lo que quieres.

Pero lo mejor llega cuando esto lo conviertes en un hábito. Cuando eso pasa, ya ni siquiera tienes que pararte a analizar qué hacer. La forma de actuar acertadamente ante las situaciones te empieza a salir de forma automática.

Así, responde solo lo que quieres. Y si no estás muy seguro, te tomas un tiempo prudente antes de dar una respuesta. Luego buscas el momento apropiado para dársela a quien la necesita, sin incomodarlo ni herirlo.

Esperamos que te haya gustado esta corta guía sobre cómo decir que no. Pero, sobre todo, que la puedas poner en práctica para que cada vez des respuestas más asertivas. Y más alineadas con lo que de verdad quieres hacer o expresar.

Aprender a decir ¡No! sin miedo

Aprender a decir ¡No! sin miedo – Hyenuk Chu

Ahora, comparte tu opinión:

  1. ¿Cuándo te cuesta decir que no?
  2. ¿A qué persona no le puedes decir que no?
  3. De los beneficios sobre cómo decir que no, ¿cuál te parece más importante y por qué?
  4. Aprende a aprovechar el poder de tus inversiones aquí.

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